MI YO A LOS 34
- rosemaryartandlett

- 4 abr 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 24 abr 2020
Muchos creen que soy lunática, pero en realidad yo estoy segura que lo soy, es obvio tengo ciclos cada 28 días, igual que la luna; continuamente cambio, algunas veces me siento pequeña, otras completa y algunas veces estoy en mi máximo esplendor, igual que la luna; en definitiva soy lunática ¿y qué?
Mis pechos son pequeños, mi vientre tiene algunas marcas que parecen caminos o follajes de un árbol, mis piernas cortas, blancas como la nieve, acompañadas de una eterna y fiel compañera, la temible celulitis ¿y qué?
Mi rostro no esconde los años: que patas de gallo, pecas; en fin, miles de imperfecciones, que con el pasar de los días se asoman hasta salir sin pedir permiso ¿y qué?
A los años se suman esas ganas infinitas e incontrolables de comer lo que no debo, de dormir cuando no debo, de no hacer ejercicio porque simplemente no me da la gana, de tomar gaseosa en vez de agua, en fin. Monstruos gigantes atiborrándose en mi cabeza ¿y qué?
Dije no a una sociedad gritando “Debes”, “tienes”, “hazlo y punto”, a obligaciones que no sé qué diablos pensaba cuando las adquirí. ¿Y qué?
Yo a mis 34 dije NO a todo lo que no quiero hacer, ni sentir.
Abrí mis brazos y mi corazón para decirle SI a mi propio YO, a esa mujer que habita en mí, la abracé tan fuerte que finalmente logro salir y mostrarse al mundo sin miedo.
En el espejo puedo ver un conjunto maravilloso, desnudo, mostrando la perfección infinita del ser, las gotas de agua se deslizan finamente por mi rostro como si el tiempo se detuviera, puedo sentirme, puedo disfrutar lo que pocas veces se disfruta y es indescriptible.
Entendí que soy la dueña de mi tiempo y no al contrario, logre saborear los alimentos hasta que mis pailas gustativas se disparan hasta sobre exaltarse.
Ahora huelo absolutamente todo, no una, ni dos veces, sino las que necesito para sentirme viva; huelo el jabón mientras me baño, huelo los alimentos antes de cocerlos o probarlos, huelo la ropa que me voy a poner, huelo las hojas, la pintura, el pegamento, los colores, huelo hasta el cansancio a mi perra, huelo las cobijas que abrigan mi friolento cuerpo.
Puedo detenerme a masajear mi rostro y mis pies, puedo sentarme a pensar en una sola cosa, en la que sea que se atraviese por mi mente.
Ahora puedo lo que quiero y cuando quiero porque así lo creé
Soy mamá, y una mamá feliz, logro disfrutar las perfectas imperfecciones de mis hijos, sus locuras, sueños e ideas; son de ellos, pero las puedo disfrutar como loca, como lunática. Y con un amor infinito, con ese que caracteriza a las mamas, puedo sentirlos desde mis entrañas y amo eso que siento. Dicen que es difícil ser mamá de adolescentes, pero yo creo que es difícil ser adolescentes de mamas lunáticas como yo, pero como el amor todo lo puede, ellos han logrado superarme y yo he logrado ser la mamá que quiero ser, así tan libre, tan equivocada, tan honesta, tan YO.
Soy esposa y una esposa feliz, las equivocaciones se vuelven perfectas cuando me rio de ellas y si somos dos riendo es mejor.
Me gustan sus gustos y a él los míos, han pasado los años y las cosas han cambiado, pero ahora más que nunca disfruto sus besos, saben cómo a empanada, sus manos huelen a eterna compañía y su corazón palpita con tonadas elegantes totalmente tranquilizantes.
La vida es así de simple, se trata de darte permiso de ser; de sentir al 1.000%, de darte la oportunidad de experimentar cada etapa, de conectarte con tu ser desde el corazón.
Esa soy YO, empaquetada en un cuerpo de 34, es mi presente y mi ahora. Es mi cuerpo y el que me permite hacer este viaje por la vida, esta vida que escogí y quiero vivir.
Por: MaríaCeRomero

#MUJERREAL
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